Justin Kuritzkes sobre ‘Queer’: “Necesitas una valentía un poco estúpida para intentar adaptar a Burroughs”
By Angie Quiroz CastellarJustin Kuritzkes no es un nombre que resuena en el público cinéfilo de la misma manera que Margot Robbie, Jacob Elordi, Paul Mescal o Sydney Sweeney. Pero para quienes leen los créditos hasta que se acaban, no es ningún desconocido.
Es la pluma aliada del director Luca Guadagnino. Escribió los guiones de Challengers y Queer. Tiene una carrera paralela como compositor y músico, y está casado con Celine Song, directora de Past Lives y Materialists. Ese nombre sí que te suena, ¿verdad?
En diciembre de 2024, nos conectamos por Zoom para hablar de la recién estrenada Queer. Yo estaba en Ciudad de México, él desde algún lugar que no pregunté, y la charla tenía ese velo de misticismo que tienen las conversaciones a distancia. Para sumar al ambiente, la primera parte de Cien años de soledad de Netflix estaba a punto de salir al aire. Dos adaptaciones enormes, dos escritores míticos, dos pantallas de por medio.
Lo que leerán a continuación es la versión completa de un artículo publicado originalmente en SensaCine Colombia. La entrevista fue breve y amena, con espacio para las risas. Justin es alto, flaco y serio, así que sacarle una carcajada se convirtió en una misión personal y lo logré. Conversamos sobre el reto de adaptar grandes clásicos de la literatura, colaborar con Luca, su trasfondo en el teatro y cómo es trabajar con la gente más hot de Hollywood.
Angie Quiroz: Esto es una historia de amor con muchas cosas involucradas: hay deseo, hay necesidad de afecto, pero también se retratan las relaciones de poder. Entonces, ¿Cuál fue tu enfoque hacia la relación entre estos dos personajes? ¿Querías contar una historia de amor o querías decir algo más?
Justin Kuritzkes: Creo que se trata de la psicología de estas dos personas muy complicadas. Cuando dices “historia de amor”, mucha gente piensa que eso significa una sola cosa, pero el amor no es simple y no se desarrolla de la manera en que muchas películas románticas nos han enseñado a creer que se desarrolla. Así que sí lo llamo una historia de amor, pero creo que el amor está lleno de todas las cosas que conforman la existencia humana, incluidas las dinámicas de poder y todo eso.
Lo que me atrajo hacia la historia cuando leí el libro fue que me había acercado a Burroughs con muchas nociones preconcebidas sobre cómo era un libro suyo, porque había leído Naked Lunch y The Yage Letters. Cuando leí Queer, me sorprendió descubrir que en su mayor parte era una historia muy lineal sobre la psicología de estas dos personas. En el personaje de William Lee encontré a alguien muy tierno y entrañable, que no sabía cuándo callarse, que decía lo incorrecto y amaba como un adolescente y eso se sentía como alguien a quien podía alcanzar y tocar, alguien que sabía cómo escribir porque todos sabemos lo que es amar como un adolescente. Todos sabemos lo que es tropezar con las palabras o intentar parecer cool y en cambio quedar expuesto, lleno de anhelo, y hacerte el ridículo. Esa fue mi manera de entrar.
AQ: En Challengers trabajaste una historia de adolescentes que crecen y se convierten en adultos jóvenes. Lee, en cambio, es un hombre de cincuenta o sesenta años soltero, consume drogas, bebe demasiado y aun, así sigue buscando el amor. Entonces, tomando como punto de partida el libro, ¿Cómo construiste este personaje? ¿Cómo llegaste ahí?
JK: Lo que me pareció muy interesante en el libro es que está Lee, que es algo mayor, y Allerton, que es más joven, y hay un cierto desequilibrio en el lugar que cada uno ocupa en sus vidas. Allerton tiene un trabajo que no le gusta particularmente y que no paga especialmente bien, mientras que Lee es un hombre de recursos que puede pagar el viaje de ambos a Sudamérica. Pero al mismo tiempo, en muchos momentos del libro —y espero que también en muchos momentos de la película— Allerton parece el más maduro de los dos, como si el poder estuviera realmente en sus manos, porque Lee es quien constantemente hace el acercamiento, quien constantemente suplica. Ese desequilibrio y esa contradicción me resultaban muy estimulantes, porque las contradicciones siempre son emocionantes para construir un personaje.
Lee por un lado, es el típico americano en México caminando con una pistola, haciéndose el duro, adicto a las drogas, un tipo que vive al límite. Por el otro, es una persona extremadamente frágil y tierna. Nunca había visto ese personaje en ningún lugar.
AQ: Tengo que preguntarte sobre el proceso de adaptación de esta novela. Aquí en Colombia estamos esperando la serie de Cien años de soledad con una expectativa enorme. Pero quiero preguntarte por tu propio proceso porque generalmente hay dos caminos: la fidelidad extrema o la libertad creativa. ¿Cuál es tu postura y cómo lo hiciste?
JK: Entré con mucha aprensión, como imagino que sentiría cualquiera que adapte a García Márquez. Honestamente, sentí una responsabilidad más profunda hacia Luca que hacia Burroughs, porque sabía que esta era una película que Luca había querido hacer desde que leyó el libro siendo adolescente. Conociendo a Luca y valorándolo profundamente como colaborador y como amigo, era muy importante para mí hacer posible —o ayudar a hacer posible— que pudiera realizar la película con la que había soñado.
Todo ese peso era muy grande, pero llegó un momento mientras escribía en el que de repente mi entusiasmo ante la posibilidad de que Luca hiciera esta película superó al miedo. Y eso me dio mucha confianza, porque podía escribir con la certeza de que si creaba una secuencia completamente alocada, Luca sabría cómo hacerla icónica.
Cosas que están en el libro, como una mano fantasmal que se extiende y acaricia el rostro de alguien —descrita en la cabeza de Lee—, yo sabía que si la externalizaba y la ponía literalmente en el guion, Luca encontraría la manera de hacerla no ridícula ni tonta, sino desgarradoramente hermosa. Y eso solo podía hacerlo sabiendo que lo estaba escribiendo para él. Así que, honestamente, la respuesta corta es que saber quién iba a dirigirlo me dio esa valentía un poco estúpida que necesitas para intentar adaptar a Burroughs.
AQ: Y la última ¿Cómo es trabajar rodeado de tanta gente tan guapa?
JK: Lo que me importa es que son extraordinariamente talentosos. Es un sueño cuando puedes estar en una sala de ensayos con actores que no solo tienen un don sino que son muy serios con respecto a su trabajo. Yo vengo del teatro, fui dramaturgo durante casi diez años, así que he estado en muchas salas de ensayo. En Challengers tuvimos el privilegio de contar con un período de ensayos extenso antes de empezar el rodaje, y esa fue una manera increíble de adentrarme en el mundo del cine. No importaba que fueran Zendaya, Josh O’Connor y Mike Faist, todos eran simplemente un grupo de chicos de teatro abordando el trabajo de la misma manera que cualquier actor lo haría.
Queer está disponible en streaming en MUBI y Netflix.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente en sensacine.com.co el 3 de enero de 2025 y ha sido editado y actualizado para El Millennial Times.