“Quiero caminar al lado de este director”: Paulina García sobre trabajar con César Augusto Acevedo en ‘Horizonte’
By Angie Quiroz CastellarDespués de casi una década en desarrollo, Horizonte —el segundo largometraje de César Augusto Acevedo, ganador de la Cámara de Oro en Cannes por La tierra y la sombra— finalmente llega a las salas de cine colombianas.
Protagonizada por el colombiano Claudio Cataño y la chilena Paulina García, la película sigue a una madre y un hijo que se reencuentran después de la muerte para emprender un viaje por un país roto por la guerra en el que solo encuentran pueblos fantasmas, ríos convertidos en cementerios y recuerdos que duelen.
Rodada en distintas locaciones de Colombia que van desde El Cocuy hasta Cumaral, Horizonte tuvo su estreno nacional en el FICCI 64, donde solo unos pocos pudieron conocer esta historia. Ahora, desde el 23 de octubre, se instala en la cartelera.
¿Quién es Paulina García?
Paulina García, más conocida como Paly García, es una actriz, directora y dramaturga chilena nacida en Santiago. En 2013 recibió el Oso de Plata en el Festival Internacional de Cine de Berlín por su papel en ‘Gloria’, dirigida por el ganador del Óscar Sebastián Lelio. En pocas palabras: la Meryl Streep latinoamericana.
También la hemos visto en ‘Querido trópico’ (2025), la coproducción colombo-panameña de la directora Ana Endara, además de ‘Los 33’, ‘Las analfabetas’, ‘La novia del desierto’, ‘Algunas bestias’, la serie de Netflix ‘Narcos’ y ahora, ‘Horizonte’ (2025) donde interpreta el personaje de Inés.
Hablé con ella y, aunque la conexión a internet estuvo inestable, la conversación no pudo ser más nítida. Le pregunté sobre por qué casi rechaza este papel, su proceso de preparación, su amistad con Claudio Cataño, el mejor consejo de su vida y cómo ha logrado mantenerse vigente en una industria que muchas veces castiga a las mujeres con el paso del tiempo.
¿Qué me contó? Léelo a continuación o mira la entrevista en video en mi canal de YouTube.
Angie Quiroz: ¿Cómo llegó esta película a ti? Porque has mencionado en algunas ocasiones que tuviste muchas conversaciones con César y te costó dar el sí.
Paulina García: La película llega a mí porque es una coproducción chilena, así que estaban obligados a trabajar con alguien de acá, pero creo que justamente hacen la coproducción para poder trabajar conmigo.
Me demoré en responder porque el tema me parecía muy duro. Venía enfocado desde el conflicto y, aunque en Chile también hemos tenido el nuestro, es distinto. Nosotros tuvimos solo un enemigo real: la dictadura. En cambio, en Colombia la línea entre los buenos y los malos se fue desdibujando, y eso lo hace más complejo.
Y cuando leí el guion, dije: “Bueno, pero a ver ¿Qué está pasando aquí? ¿Quién es quién? ¿De qué se trata esto? ¿De qué lado? ¿A qué lado pertenece?”. Cuando César me dijo: “No quiero definirlo.” Toda esa conversación resultó tremendamente conmovedora, como también el nivel de poesía que tiene la escritura de César, que después la corrigió y la aumentó cuando entró el director de foto, Mateo Guzmán.
Pero durante las conversaciones, César y su manera de abordar los temas me fueron conquistando, y dije: “Bueno, vamos.” La película hay que hacerla. Quiero caminar al lado de este director y saber qué es lo que está buscando.
AQ: Chile comparte con Colombia un historial de regímenes autoritarios, dictaduras, guerras y violencia. ¿Qué te ayudó a conectar con el contexto político y emocional de Colombia siendo una actriz extranjera?
PG: Ya había trabajado antes en Narcos, interpretando a la madre de Pablo Escobar, así que tenía cierta documentación histórica. Además, había leído a Juan Gabriel Vásquez, García Márquez y Sergio Ramírez, autores que me ayudaron a comprender no solo el conflicto, sino su geografía. En Horizonte hay un tema geográfico muy fuerte: la migración forzada, los pueblos arrasados, la gente desplazada. Todo eso fue generando en mí una especie de “barro” donde podía meter los pies.
También tuve un gran apoyo del equipo. César me compartió materiales, y trabajamos un mes y medio de ensayos por Zoom antes del rodaje. Luego viajé a Colombia unas semanas antes. Estuvimos en Bogotá y después en Boyacá, donde ensayamos con la ayuda de Manolo Orjuela, nuestro coach actoral. Él fue también quien me proporcionó las grabaciones de Vicky Hernández, que fue quien grabó los textos para poder trabajar en el acento. Entonces, tuve un apoyo muy grande para poder encontrarme con Inés y con la dirección clara de lo que Cesar quería.
AQ: Quiero preguntarte por ese bonding que hiciste con Claudio, tu coprotagonista. ¿Cómo fue ese proceso entre ustedes dos para lograr ese clic dentro y fuera del set?
PG: No nos conocíamos y pasamos de llorar por Zoom las escenas y de emocionarnos a morir, y de hablar de nosotros, a estar todo el día juntos. Viajamos juntos casi todo el tiempo, y en auto. Tuvimos viajes de tres horas, el más cortito, y el más largo de catorce horas, lo que hace que las personas se cuenten más cosas de las que deberían.
Convivimos prácticamente en un reality, no solo con Claudio, sino con todo el equipo. Y eso hizo que nuestro trabajo se viera iluminado por un cariño. Claudio es un actor muy trabajador y muy estudioso. Confía mucho en cuánto trabajo le ha puesto a un proyecto. No se deja iluminar por las luces del éxito. Es un actor trabajador y comprometido, que está todo el tiempo buscando una honestidad, que es lo que más queremos y Claudio lo busca. Y cuando uno ve a un actor que está haciendo eso, uno se siente desafiada a también hacerlo.
Nos divertimos mucho. También sufrimos mucho. Las condiciones climáticas, geográficas, la exigencia de las locaciones. Yo también me compadecí de él, porque yo cargaba una peluca que pesaba dos kilos, pero él cargaba unas prótesis en la cara. Yo no sé cómo pudo actuar con todo eso. Le saco el sombrero a Claudio por ese trabajo.
AQ: Tengo que preguntarte por ese consejo que le diste a Claudio de hacer el casting en Cien años de soledad, que seguro ya debes estar aburrida de que te lo pregunten. Pero quiero preguntártelo de otra manera: así como tú le diste ese consejo a él, ¿qué consejo te han dado a ti que haya sido igual de life changing?
PG: No sé si fue un consejo, pero hubo un momento parecido en mi carrera. Cuando hablaba con Sebastián Lelio sobre Gloria, él me mostró una película del director alemán Andreas Dresen, Cloud Nine, una historia de dos viejos: ella está casada y es costurera, y le cose los pantalones a un cliente, y resulta que tienen un cruce físico y terminan teniendo sexo en la alfombra cuando le va a devolver los pantalones.
Yo la vi y le dije: “Yo creo que tú necesitas una actriz más contundente, una piel más madura. Una actriz que pueda hacer eso”. Él me quedó mirando y me dijo: “Ya, súper. Uno tiene que saber cuántos puntos calza”.
No insistió. Me dejó ir. Pero al día siguiente me llamó para que fuéramos a ensayar. Pasó por encima de mí literalmente. Y menos mal lo hizo. Si me hubiera intentado convencer, probablemente habría encontrado mil razones para decirle que no.
AQ: ¿Cómo has llevado una carrera tan longeva en una industria que puede ser violenta con las mujeres y con el paso del tiempo? Porque te vemos a ti cada vez en un proyecto nuev, y una dice: “Bueno, de pronto no a todas les pega ese mismo guante”.
PG: No a todas les pega el mismo guante, sin duda. Porque esta es una industria muy machista todavía. Tanto en lo que nos ofrecen para trabajar, como en los momentos que nos ofrecen. Hoy día se cuidan más de decirte: “No, pero tú no estás para ese rol”, o “ya estás viejita”. Pero todavía existen todos los eufemismos para que actrices maravillosas no puedan llegar a mostrar las capacidades que tienen. Y a mí me ha tocado.
El Oso de Plata provocó un bálsamo importante que todavía funciona, pero no es suficiente. No es una monedita de oro. Trabajo mucho para que lo que voy a hacer, grande o pequeño, tenga alguna incidencia en la historia que voy a contar. Trabajo también para que la historia que voy a contar pueda contener aquello que a mí me interesa y pueda mostrar aquello que me interesa como valórico en la vida. Considero necesario que el cine, el audiovisual, transmita eso.
Se me hace más cuesta arriba el trabajo, porque en la medida en que vas acumulando roles, dicen: “Bueno, esto ya lo vi. Ya te vi. Ya te vi”. Hay que trabajar mucho para que lo que vean de ti sea, sobre todo, sincero, honesto, y siempre nuevo. Y eso no tiene edad.
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